“Escándalo eres para mí, Pedro”

“Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común, cuando comenzamos el año en que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma”
“Estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma”

Declaración Conjunta entre el Papa Francisco y Munib Yunan, presidente de la Federación Mundial Luterana, fechada el 31 de octubre de 2016.


“Con gratitud reconocemos que la Reforma ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia”
“La experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios”
“Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buena Nueva de Jesucristo”

Texto de la oración en la catedral de Lund, 31 de octubre de 2016.

 

Escándalo es todo dicho o hecho que es ocasión de ruina espiritual del próximo. Se lo dijo Jesús a San Pedro, inmediatamente luego que le prometió las llaves del reino de los cielos. “¡Apártate de mí, Satanás! ¡Escándalo eres para Mí, porque no sientes las cosas de Dios, sino la de los hombres!” (San Mateo 16, 23) Duras palabras las de Cristo, más duras aún cuando se piensa a quién fueron dichas. Se las decía a uno de sus preferidos, al elegido para ser su vicario.

Son los versículos siguientes a la confesión de San Pedro: “Respondióle Simón Pedro y dijo: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Entonces Jesús le dijo: «Bienaventurado eres, Simón Bar-Yoná, porque carne y sangre no te lo reveló, sino mi Padre celestial. Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que atares sobre la tierra, será atado en los cielos, lo que desatares sobre la tierra, estará desatado en los cielos»” (San Mateo 16, 16-19).

Con estas palabras Cristo promete a Pedro, y en él a sus sucesores en la cátedra romana, el Primado con todos los privilegios y carismas que nuestra Santa Iglesia enseña que tiene. Pedro, el elegido.

Pedro a su vez, hombre débil, frágil vaso revestido de poderes divinos. Así nos lo revela el pasaje siguiente del evangelio: un Pedro que se equivoca, que hace algo que está mal. Un Pedro que no entiende el plan divino del sufrimiento y de la muerte. Pedro aspira a brillar humanamente. “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que Él debía ir Jerusalén y sufrir mucho… y ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Mas Pedro, tomándolo aparte, se puso a reconvenirle, diciendo: «¡Lejos de Ti, Señor! Esto no te sucederá por cierto». Pero Él volviéndose, dijo a Pedro: «¡Apártate de Mí, Satanás! ¡Escándalo eres para Mí, porque no sientes las cosas de Dios, sino la de los hombres!»” (San Mateo 16, 21-23).

Este pasaje de San Mateo adquiere realce y actualidad cuando vemos a Lutero alabado y reconocido en el Vaticano. ¡Qué escándalo ver a este padre de herejes, heresiarca mayor de Occidente, ser acogido en la Santa Sede y agradecido por supuestos dones espirituales que la Iglesia de él habría recibido! ¡Qué confusión para las almas escuchar a un Papa que desdice a tantos otros Papas!

La Iglesia Católica, la única verdadera, no ha recibido nada bueno de la Reforma protestante. Lutero fue un falsificador y un blasfemo. Hizo un daño tremendo. Lutero manifestó un odio diabólico hacia el Pontífice Romano, un desprecio blasfemo contra el Santo Sacrificio de la Misa. Apartó a las almas de la Santísima Virgen María.1

Este número de Iesus Christus lo invita a estudiar, estimado Lector, el error del protestantismo para afirmar nuestra identidad católica. No se debe festejar ni conmemorar el quinto centenario de un movimiento pleno de herejías que destruyó la Cristiandad. No, no se puede. Ante un hecho así sólo le resta al católico lamentar el error pasado y llorar la actual confusión que aparta del camino de salvación. Nos toca rezar y hacer penitencia por las almas, y por el Romano Pontífice quien, siendo como Pedro frágil vaso de poderes divinos, debe confirmar a sus hermanos, una vez convertido.2

¿Y cuándo sucederá esto? Cuando la Virgen, que en Fátima tanto encomendó a nuestras oraciones al Santo Padre, haga triunfar su Inmaculado Corazón.

Con mi bendición,

Padre Mario Trejo +
Superior del Distrito de América del Sur

NOTAS:
1.
Comunicado del Padre Bouchacourt, Superior del distrito de Francia, del 2 noviembre pasado.

2. Evangelio según San Lucas, 22, 32.