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13 de octubre de 1917, sexta aparición de Nuestra Señora de Fátima

Octubre 28, 2017
70.000 personas se reunieron en Cova de Iria para la última aparición de nuestra Señora

Oración, sacrificios y sacramentos. La Santísima Virgen resume el mensaje de todas sus apariciones en esta última y lo confirma con el gran milagro del sol. Una séptima aparición nos espera, respondamos a los pedidos de nuestra Señora de Fátima.

 

Había gente en masa bajo una lluvia torrencial. Por el camino, las escenas del mes pasado,1 más numerosas y conmovedoras. Ni el barro de los caminos impedía a la gente arrodillarse en actitud humilde y suplicante. Llegando a Cova de Iría, junto a la encina, pedí al pueblo que cerrase los paraguas para rezar el Rosario. Poco después vimos el reflejo de luz y en seguida a la Virgen sobre la encina.

–¿Qué es lo que usted quiere? –Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío, que soy la Señora del Rosario, que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra va a acabar y los soldados pronto volverán a sus casas. –Tengo muchos pedidos ¿Los quiere cumplir? –Unos sí y otros no; es preciso que se enmienden; que pidan perdón de sus pecados.

Y tomando aspecto más triste dijo: –Que no se ofenda más a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido.

Y abriendo sus manos las hizo reflejar en el sol y, en cuanto se elevaba, continuaba el brillo de su propia luz proyectándose en el sol. Y exclamé que todos mirasen al sol. Se da entonces el milagro del sol, prometido tres meses antes, como prueba de la verdad de las apariciones de Fátima. La lluvia cesa y el sol por tres veces gira sobre sí mismo, lanzando a todos los lados fajas de luz de variados colores. Parece a cierta altura desprenderse del firmamento y caer sobre la muchedumbre. Todos están atónitos. Los periodistas de los periódicos seculares que habían acudido incrédulos a desprestigiar las apariciones, tomaron fotos y dieron testimonio de aquel milagro en la prensa. Al cabo de 10 minutos de prodigio el sol toma su estado normal".

Los tres niños fueron favorecidos con otras visiones:

–Vimos al lado del sol a S. José con el Niño y a Nuestra Señora de los Dolores. El Niño Jesús parecía bendecir al mundo de la misma forma que S. José. Después se disipo esta visión y apareció Nuestra Señora del Carmen".

El mensaje de la Santísima Virgen

Setenta mil personas se habían reunido en Cova de Iría a rezar el rosario bajo la lluvia a la espera de la aparición de la Santísima Virgen. Nuestra Señora en su última aparición en Fátima a los pastorcitos, resume todo su mensaje, desde la primera aparición del ángel hasta su última aparición en septiembre, insistiendo en la necesidad de los sacramentos, de la oración, principalmente del rezo del rosario, y de los sacrificios.

Quiero que hagan aquí una capilla

Mi corazón inmaculado será tu refugio. El refugio visible de las almas devotas del Corazón Inmaculado son las Iglesias, y la señal de encontrarnos bajo el amparo de nuestra Madre del Cielo será la frecuencia con que, acercándonos a ellas, recibamos los sacramentos. Aquel que vive en gracia, que se confiesa y comulga frecuentemente, gozará de la certeza de saberse refugiado bajo el Corazón Inmaculado de María. Esta petición corresponde a la tercera aparición del Ángel, en la cual les dio la comunión a los pastorcitos, y a la cuarta aparición de nuestra Señora en el mes de agosto, donde pidió que se haga una colecta para la fiesta de nuestra Señora del Rosario y para construir una capilla.

Soy la señora del Rosario

En todas sus apariciones en Fátima y también en todas sus apariciones en la historia, la Santísima Virgen insiste en la necesidad de la oración, principalmente del rezo del rosario. No hay gracia que no podamos conseguir con esta poderosísima arma del Cielo. Este pedido corresponde también a la primera de las apariciones del Ángel en la que les enseñó cómo debían rezar.

Es preciso que se enmienden

La Santísima Virgen pide una vez más el sacrificio. Aquellos enfermos que pedían su curación, unos serán curados, otros no: es necesario que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados. Es necesario que se hagan sacrificios, que se ofrezcan todas las dolencias, enfermedades, trabajos y fatigas al Corazón Inmaculado por el perdón de los pecados, por la conversión de los pecadores, para que nuestro Señor no sea más ofendido. Así lo había pedido el Ángel a los pastorcitos en su segunda aparición: ofreced sacrificios de lo que podáis. También lo pidió nuestra Señora en su tercera aparición, cuando tuvo lugar la visión del infierno.

  • 1. Se refiere a la escena de los fieles que al ver pasar a los pastorcitos les pedían su intercesión ante la Santísima Virgen para conseguir las gracias que necesitaban.
"Parecía que el sol se soltaba del cielo y caía sobre nosotros"

El Milagro del Sol

La Santísima Virgen había prometido a los pastorcitos que haría un milagro para confirmar la verdad de sus apariciones y mover los corazones de los fieles a cumplir sus pedidos. Luego del mensaje dado, se elevó hacia el cielo y cuando los pastorcitos miraban fijamente hacia nuestra Señora resplandeciente se produjo el conocido “milagro del sol”.

Varios testimonios se conservan de testigos directos de dicho milagro. Transcribimos los que nos han parecido más relevantes.

Testimonio del papá de Jacinta:

Podíamos mirar perfectamente al sol y no nos molestaba. Parecía que se cerraba y alumbraba una vez de una manera y e otra vez de otra. Lanzaba haces de luz para un lado y para otro y pintaba todo de diferentes colores: los árboles y la gente, el piso y el aire; pero la prueba más grande es que el sol no perturbaba la vista… A cierta altura, el sol paró y después comenzó a danzar, a bailar; paró de nuevo y comenzó a danzar de nuevo hasta que al fin pareció que se soltaba del cielo y caía encima de nosotros. ¡Fue un momento terrible!"

El periódico “O Dia” del 19 de octubre de 1917 decía:

A la una de la tarde, horario solar, paró la lluvia. El cielo tenía un tono ceniza y una extraña claridad iluminaba el vasto, árido y trágico paisaje triste, cada vez más triste. El sol tenía como un velo de tela transparente para que los ojos lo pudieran mirar. El tono ceniza se trasformaba como en una chapa de plata lúcida que se iba rompiendo hasta que las nubes se rasgaron y el sol plateado, envuelto en la misma liviana tela color ceniza, se vio rodar y girar en vuelta del círculo de las nubes lejanas. Hubo un solo grito en todas las bocas. Cayeron de rodillas en la tierra encharcada los millares de criaturas de Dios que la fe levantaba al Cielo".

Decía el doctor Domingos Pinto Coelho al periódico “A Ordem”:

El sol, unas veces rodeado de llamas encarnizadas, otras veces aureolado de amarillo y morado, otras veces pareciendo animado de velocísimo movimiento de rotación… aparentaba desprenderse del cielo, acercarse a la tierra e irradiar un fuerte calor".

Pero el milagro no solo fue visto en Cova de Iria. El poeta Afonso Lopes Vieira pudo presenciar el fenómeno en su residencia de San Pedro de Muel a unos cuarenta quilómetros de Fátima:

Ese día, 13 de octubre de 1917, yo, que no me acordé de la predicción de los pastorcitos, quedé encantado con un espectáculo deslumbrante del cielo, para mí enteramente inédito, al que asistí desde esta baranda".

Y el padre Inácio Lourenço atestigua:

Tenía apenas nueve años y frecuentaba la escuela de primeras letras de mi aldea (a 18 o 19 kilómetros de Fátima)… Por la calle el pueblo lloraba y gritaba señalando hacia el sol… Era el gran milagro… Miraba fijamente al sol y me parecía pálido, de manera que no cegaba mis ojos; era como un globo de nieve que rodaba sobre sí mismo. Después, de repente, pareció que bajaba en zigzag amenazando caer sobre la tierra. Aterrado, corrí a meterme en medio de la gente. Todos lloraban, aguardando el fin del mundo de un instante a otro".

Oración, sacrificios y sacramentos

Este es el mensaje que nos ha dejado nuestra Señora en Fátima. Sin embargo, todavía nos ha prometido una séptima aparición:

He venido para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos el día 13 a esta misma hora. Después diré quién soy y lo que quiero. Volveré una séptima vez".

Preparándonos a dicha aparición, no debemos flaquear en nuestra perseverancia en estos tres pedidos y en nuestra devoción al Corazón Inmaculado de María. Continuemos fieles a nuestro Rosario diario, a la práctica de los cinco primeros sábados y a la devoción al Corazón Inmaculado, a la espera de esta venida de la Virgen Santísima y al triunfo de su Inmaculado Corazón.