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Conferencia del Padre Stehlin en el encuentro de jóvenes de Alta Gracia (Parte 2)

Agosto 25, 2017
El mensaje de Fátima se resume en el misterio del Corazón Inmaculado de María

El 22 de julio en el encuentro de jóvenes de Alta Gracia, Córdoba, el Padre Stehlin dio una conferencia extraordinaria sobre la actualidad del mensaje de nuestra Señora de Fátima. Transcribimos en extenso la segunda parte de dicha conferencia.

Actualidad del mensaje de la Santísima Virgen de Fátima

Sexta lección del mensaje: Nuestra colaboración a la gracia de Dios

Otra lección de Fátima. El instrumento humano. Es un principio muy importante. San Agustín ya nos dice: “Dios, que nos creó sin nosotros, no quiere salvarnos sin nosotros”. Esto significa no sólo que debemos colaborar con la gracia de Dios practicando las virtudes para nuestra propia santificación, sino también que Dios obra en el mundo, en general, solamente con la participación de los hombres. Él es el Creador de todos los hombres, pero obra solamente con la participación de los padres humanos. Sin los padres humanos no existiríamos, es muy simple. Él es Creador: Jesús es el Salvador del mundo, pero Él continúa su obra de salvación hasta el fin del mundo solamente si encuentra instrumentos, sacerdotes a través de los cuales habla, bendice, perdona, etc. Y así como nuestro Señor es el sacerdote supremo que obra con la colaboración de sus instrumentos, nuestra Señora es la Mediadora de todas las gracias que también puede obrar solamente si encuentra instrumentos, canales por los cuales pasan las gracias de conversión y santificación. ¿Dónde están todas las gracias de conversión y de santificación? Llena eres de gracia. La plenitud de gracia está solamente en el Corazón Inmaculado de María, la riqueza del Corazón Inmaculado es que está lleno de gracias no solamente para sí mismo, sino lleno de gracias para todos los hombres porque es nuestra Madre. En su Corazón Inmaculado, bajo la cruz, ha recibido todas las gracias de nuestro Señor. De su Sagrado Corazón, como las gotas de sangre y agua según los Padres de la Iglesia, caen todas las gracias en el Corazón Inmaculado de María, y desde su Corazón hacia los corazones de los pobres pecadores. De nosotros y de todos los pobres pecadores.

Esta es precisamente la noble vocación de cada cristiano, y ¿cuándo has recibido esta gracia, esta vocación? Cuando recibiste el sacramento de la confirmación. La confirmación es un sacramento. La gracia de ese sacramento –lo decimos con inmenso dolor– duerme. La gracia duerme. La gracia de la confirmación. Cuando recibimos el sacramento de manos del obispo, en la ceremonia de la confirmación, cuando estudiamos el catecismo de la confirmación y algunas veces en el día de Pentecostés el Espíritu Santo es para nosotros un Espíritu en el aire. Decimos: “Ah, el Espíritu Santo está en mí mismo. ¡Ven, Espíritu Santo! Amén”, y hemos olvidado todo. ¡No! La confirmación es una realidad, es un carácter indeleble y el sacramento de la confirmación ha atado a nosotros la abundancia del Espíritu Santo para llevar a cabo esta tarea como instrumentos de Cristo, como soldados de Cristo. Por eso has recibido la bofetada del obispo: para recordar que es una lucha, que eres soldado y los soldados deben luchar y si quieres luchar, de vez en cuando serás golpeado. Eso es el símbolo del rito de la confirmación.

Somos instrumentos de nuestra Señora, sus cruzados: es una maravilla que en su país exista la Cruzada Cordimariana. Es una idea, una realidad que todos debemos hallar de nuevo cada día. Somos instrumentos de Nuestra Señora, sus soldados, sus cruzados, sus caballeros; como quieran, sus legionarios. En Fátima nuestra Señora nos recuerda esta tarea esencial de la vida llamándonos a rezar y a hacer sacrificios, a consagrarnos a su Inmaculado Corazón, a rezar el rosario y de estos ejercicios espirituales dependerá la salvación de muchas almas. Este es el instrumento, es muy importante.

Medios para colaborar con la gracia de Dios en la salvación de las almas

Los medios indicados por Nuestra Señora de Fátima, que no solamente nos da los principios, los temas generales, sino también los medios para realizar esto, son cuatro. Y estos cuatro medios son exactamente los indicados por San Maximiliano Kolbe en la Milicia de la Inmaculada: la consagración, la oración apostólica, los sacrificios y el buen ejemplo. Estos son los medios y esta es la actualidad de Fátima porque serán; mi consagración, mi oración apostólica, mis sacrificios y mi buen ejemplo. Esto es Fátima en acción.

Consagración

En Fátima Nuestra Señora insiste en la extrema importancia y necesidad del acto de consagración a su Corazón Inmaculado. Es también un objetivo principal de la Cruzada Cordimariana. El acto de consagración a Nuestra Señora consiste no solamente en una hermosa oración, sino esencialmente en un acto de voluntad, acto firme y público, por el cual nos sometemos enteramente al dominio materno de María. Es una donación y es muy importante comprender esta donación de nosotros mismos que establece una nueva relación entre nosotros y Ella. De alguna manera, es como una nueva ley de vida: “desde ahora en adelante quiero ser: enteramente, en cuerpo y alma; pensamientos, palabras y hechos presentes y futuros; esclavo tuyo”. Eso es la consagración de San Maximiliano Kolbe. “También quiero ser instrumento en tus manos inmaculadas para salvar a las almas”. Eso es la consagración según San Maximiliano Kolbe. “Y de ahora en adelante querré sumergir mi corazón, mi personalidad, mis deseos más profundos en tu Inmaculado Corazón y hacer los deseos de tu Corazón, míos”. Eso es la consagración al Corazón Inmaculado. No es solamente una hermosa oración: es un encuentro de dos corazones y una decisión desde ese momento de consagrarme: “los deseos de tu Corazón serán los míos. Lo que es una cosa espantosa para tu Corazón será una cosa espantosa también para mi corazón. Mis deseos más profundos estarán en tu Corazón Inmaculado. Mi personalidad quiere caer en lo profundo del fuego de amor de tu Corazón Inmaculado”. Son los símbolos, son palabras que significan realidades inmensas, eternas. Y esas realidades son el mensaje profundo. ¿Qué cambió desde el día de la consagración? Permitimos a nuestra Madre celestial gobernar en nuestra vida y Ella acepta esta oferta. ¿Cómo? A partir de ahora Ella misma entra en nuestra vida. Ella está en nuestro corazón. Esto significa que mis ventanas y mis puertas no estarán abiertas a las películas de Hollywood, no estarán abiertas a los placeres, a las tonterías del mundo, sino solamente a la influencia del Corazón Inmaculado. De eso se trata.

A partir de ahora la Santísima Virgen está en todos nuestros pensamientos porque Ella está en nosotros, su Corazón místicamente vive en nuestro corazón. Es decir que la Santísima Virgen misma añade a todos nuestros pensamientos imperfectos, a nuestras palabras y hechos imperfectos la inmensidad de sus virtudes y les infunde en cada momento, especialmente, gracias de conversión y de santificación. Es una realidad inmensa que nunca podremos comprender. Es muy importante. Un sacrificio es algo muy diferente antes y después del acto de consagración. Antes eran nuestros sacrificios con nuestros pequeños méritos desmayados. Después de la consagración son nuestros sacrificios enriquecidos con el amor de todos los sacrificios de la Santísima Virgen, con sus méritos casi infinitos.

La consagración al Corazón Inmaculado en Fátima se apoya de manera importante en las consagraciones que hemos recibido en el pasado, especialmente las consagraciones de San Luis María Grignion de Montfort y de San Maximiliano Kolbe. La Santísima Virgen misma nos ha dado eminentes hombres santos que han recibido de Ella la misión de ser instrumentos para identificarnos a nosotros con el Corazón Inmaculado de María.

Si solamente decimos de vez en cuando el acto de consagración, nos olvidaremos de la consagración a nuestra Señora. El acto de consagración es un símbolo. La consagración debemos vivirla cada día.

Oración apostólica y sacrificios

Otros medios son la oración apostólica y los sacrificios. La Santísima Virgen siempre nos da los dos: rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores. Lo uno y lo otro. ¿Cómo rezar? Con una oración apostólica. La oración no es solamente para honrar a Dios. Es adoración, es acción de gracias y es un pedido de perdón por mis pecados. Es más, la oración apostólica tiene como objetivo la conversión de los pecadores, como dice Jacinta: mis pobres pecadores. Esa es la insistencia en Fátima. Nuestra Señora y el ángel les dieron a los niños oraciones concretas para rezarles y les inpiraron repetirlas en todas las ocasiones para consolar a nuestro Señor y a nuestra Señora y para conseguir la conversión de los pobres pecadores. Las jaculatorias para decirlas a cada momento: “Jesús, María: os amo, ¡salvad a las almas!” y “Dulce Corazón Inmaculado de María, ¡sed nuestra salvación!”.

Pero sus oraciones son muy fáciles para continuarlas durante el día. ¿Y los sacrificios? Es muy interesante observar que tanto nuestra Señora de Fátima como San Maximiliano casi siempre piden ambas cosas: oraciones y sacrificios. Porque este último, el sacrificio, fecunda la oración. El valor de la oración crece con cada realización efectiva de la voluntad de Dios. Esto es fácil de entender ya que no es difícil declarar con palabras nuestro amor al amado. Las palabras son muy fáciles de decir: “te amo”, “te quiero”; es muy fácil. Pero el amor –como dicen los Santos, por ejemplo: San Ignacio– recibe su prueba de autenticidad cuando hacemos algo por el amado. Y cuanto más probamos nuestro amor con los hechos más profundo es el amor. Es muy importante, queridas chicas. Si un hombre se acerca y les dice “te amo”, su respuesta será: “¡demuéstralo!”. El amor no se trata solamente de emociones en el corazón, no es eso. Desgraciadamente muchísimos amores en nuestros días son sólo eso, y por eso no son nada. Son sólo humo.

La más alta expresión del amor, sin embargo, es sufrir por el amado; porque nada nos cuesta tanto como el sufrimiento. Es el sacrificio, y por eso, el sacrificio y la oración son una sola y misma cosa. La manera más alta de rezar es unir nuestros sacrificios y sufrimientos a nuestras oraciones. Por otra parte, nuestros sacrificios deben estar acompañados por oraciones, ya que sólo la oración obtiene la gracia de la perseverancia. Si no, nuestro sacrificio será demasiado para nosotros: “Oh, no puedo más. Dios mío, Santísima Virgen, ayúdenme para que pueda continuar, sufrir y sacrificarme por la conversión de los pecadores. Para consolaros.”

Lucía escribió: “Nuestro Señor me dijo: la penitencia que pido y que quiero es la de Fátima"

El buen ejemplo

Finalmente: el cumplimiento de los deberes de estado, el buen ejemplo. La Hermana Lucía escribió en su carta al obispo de Valladolid: “Nuestro Señor me dijo: la penitencia que pido y que quiero es la pedida en Fátima. El mensaje de Fátima es ahora el sacrificio exigido a todos por el cumplimiento de su propio deber y la observancia de mi ley”. Esto es: el deber de estado. Este es el sacrificio más grande y más importante que cada día Dios y la Santísima Virgen María quieren de nosotros.

Esos son los grandes temas. No es exhaustivo porque forman –podemos decir– el catecismo de Fátima, pero es completo en tanto que nuestra Señora, el ángel, la espiritualidad de los tres niños y la historia de Fátima nos muestran cada verdad de nuestra fe. Especialmente las verdades más olvidadas en nuestro tiempo. Por eso Fátima es antimodernista, tan antimodernista que si quieres convertir en nuestro tiempo a los pobres pecadores, a los modernistas que todavía aman a la Santísima Virgen – lo que es muy bueno– tu apostolado de cruzado delante de un modernista, de una familia será decirles: “–ustedes tienen una muy hermosa imagen de la Santísima Virgen de Fátima: Sí, sí, ¡amen a la Virgen de Fátima! Pero ¿saben lo que la Santísima Virgen ha pedido en Fátima? –Sí, sí, rezar el rosario una vez a la semana. –¡No!, ¡cada día! Y también ha dicho otras cosas”. Y poco a poco, con folletos por ejemplo, demostrarles eso. “–La Santísima Virgen ha dicho esto en Fátima, y eso, y eso otro. ¿Todavía amas a la Santísima Virgen de Fátima? –Sí, sí, la amo. –Entonces, ¡practica lo que la Santísima Virgen quiere en Fátima!” Y por este medio, queridos amigos, en este tiempo, por ejemplo en Filipinas, en China, en Japón, en India, en muchos lugares; modernistas, protestantes, paganos, hallan la verdad, hallan la verdadera fe. Los modernistas llegan a la fe católica por medio del Corazón Inmaculado de María.

Es Eso. Fátima es la última aparición, la más grande y, podemos decir, la más importante. Mucha gente dice que el 13 de julio se nos dio el gran secreto de Fátima. Es cuando la Santísima Virgen habló más extensamente. La del 13 de julio es la más extensa de todas las apariciones. Pero no. El más importante acontecimiento y la aparición más importante es la del 13 de junio. El 13 de junio debería ser apreciado como “el gran día” en la historia del mundo: cuando Dios Todopoderoso permite que nuestra Señora revele al mundo su más grande secreto, su más profunda intimidad, el tesoro infinito recibido de la Santísima Trinidad, el valor íntimo de su personalidad y la fuente de todo su ser. No podemos dar a otro lo que la Santísima Virgen en Fátima nos da: su Corazón. Su Corazón Inmaculado. Si amas a tu prójimo verdaderamente, ¿qué dices? “Te amo con todo mi corazón”. El corazón es la sede del amor en nosotros. Pero aquí es el Corazón de la Santísima Virgen. Tu corazón es tu intimidad y es la fuente profunda de todo tu ser, de tus pensamientos, de tu voluntad, de tu amor, de tus deseos, de tus emociones. Pero en la Santísima Virgen ¡todo es santísimo! ¡Es el Corazón Inmaculado! Nuestros corazones son maculados. Todas las apariciones posteriores, incluso la del 13 de julio, así como las vidas de los niños de Fátima y todos los eventos alrededor de Fátima hasta nuestros tiempos son la exaltación, continuación y aplicación del misterio revelado el 13 de junio. Podemos hacer el siguiente resumen: Fátima es la revelación del Inmaculado Corazón al mundo y también la explicación celestial del significado de la necesidad del Inmaculado Corazón para todos y cada uno de nosotros.

Conclusión: El mensaje de Fátima se resume en el misterio del Corazón Inmaculado de María

Finalmente, la exhortación de María: cómo Ella desea que sea nuestra respuesta a esta revelación. El Corazón Inmaculado muestra lo que es realmente María para nosotros. La Madre muestra su intimidad. Todo lo que posee, todo lo que es, es para mí, nos da a cada uno de nosotros su Corazón, nos da todo. También cómo nosotros debemos reaccionar ante la voluntad de Dios. El Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen es el canal de todas las gracias de conversión, de santificación, que vienen desde el Corazón de Jesús hasta nuestro corazón. El Corazón Inmaculado es también el camino que nos conduce a Dios, como dice el 13 de junio: mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios. Eso es el misterio del Corazón Inmaculado de María. Para comprender a este Corazón Inmaculado de María una cosa es muy importante: todo lo que los Padres de la Iglesia, todo lo que los Doctores de la Iglesia y todos los Santos dicen sobre la mediación de todas las gracias, es una explicación del misterio del Corazón Inmaculado de María.

Si no te interesas en lo que dicen especialmente San Luis María Grignion de Montfort y San Maximiliano Kolbe sobre el misterio de nuestra Señora Mediadora de Todas las Gracias, no conocerás lo profundo de ese Corazón Inmaculado. Por eso la Santísima Virgen nos dio esos santos, esos personajes de tanto valor: para que conozcamos más y más la profundidad del misterio de María que es su Corazón Inmaculado y nosotros seamos felices, los más felices de todo el mundo. El mundo está en una situación fatal, es un peligro espantoso, pero tenemos la solución. La última, la más grande, la más hermosa y la más segura: es el Corazón Inmaculado de María. Ese es el centro y la culminación del mensaje de Fátima.