Presentamos
a continuación la traducción de una entrevista dada por
S.E.R. Monseñor Bernard Fellay a “La Porte Latine”, sitio
oficial de la Fraternidad San Pío X de Francia.
— — — — —
Monseñor Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad
Sacerdotal San Pío X desde el año 1994, aceptó otorgarnos
una entrevista exclusiva con ocasión de los cuarenta años de
la fundación de la obra de restauración emprendida por
Monseñor Marcel Lefebvre.
Como de costumbre, Monseñor contestó nuestras preguntas
con fórmulas cortas y precisas, en las que cada palabra
es importante.
Le agradecemos calurosa y respetuosamente por la presente
entrevista y por el trabajo suplementario que le ocasionó
la misma.
La
Porte Latine:
1. Hace
cuarenta años, el 1º de noviembre de 1970, Monseñor Lefebvre
conseguía del Obispo de Friburgo el reconocimiento de
la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. ¿Cuál es su mirada
sobre estas cuatro décadas?
Monseñor
Fellay: Estos
cuarenta años quedarán en la historia de la Iglesia como
una dolorosa época de decadencia y de pérdida de influencia
sobre el mundo contemporáneo y sobre las naciones. Es
realmente difícil hacer un balance de la época en la que
uno vive, pero nuestro juicio no puede ser positivo. En
este contexto, nuestra pequeña obra aparece como un rayo
de luz en medio de las tinieblas, un oasis en el desierto,
una balsa en pleno naufragio. Para nosotros, a pesar de
las pruebas y lágrimas, son tiempos inolvidables y bastante
extraordinarios, en los que predomina la alegría.
La
Porte Latine: 2.
En estos cuarenta años, a mitad de camino ocurrieron dos
grandes acontecimientos en la historia de la Fraternidad:
las consagraciones episcopales en 1988 y el fallecimiento
de Monseñor Lefebvre en 1991. Por lo tanto, hubo un antes
y un después. ¿Piensa Ud. que hay que oponer estos dos
períodos?
Monseñor
Fellay:
Yo no veo dos períodos, sino una continuidad. Eso se debe
quizás al gran cuidado que ponemos en seguir las líneas
que nos dio nuestro venerado fundador. Lo que también
contribuye mucho a esta continuidad es el hecho de que
las circunstancias exteriores siguen siendo más o menos
las mismas. Nada nos obliga o nos lleva a actuar de manera
distinta; por el contrario: los juicios de Monseñor Lefebvre
eran tan profundos, que siguen siendo perfectamente válidos.
¡Eso es admirable!
La
Porte Latine:
3. ¿La Fraternidad
es una obra que se consolida, o se le presentan nuevos
apostolados en el mundo?
Monseñor
Fellay:
El desarrollo no es extraordinario por falta de sacerdotes.
Pero sigue progresando, sobre todo en los países de misión.
Actualmente se nos llama desde varios lugares de África,
pero nos cuesta responder porque no nos alcanzan los obreros
para la mies. Si tuviésemos más sacerdotes a nuestra disposición
podríamos crecer prodigiosamente en Asia. Además, hay
que subrayar el desarrollo interno bastante constante
de las obras que ya existen.
La
Porte Latine: 4.
Todos estos años representan igualmente un tiempo de caridad
espiritual vivida junto a las comunidades religiosas que
acompañaron el ideal de restauración de la Fraternidad.
¿Cómo reciben Uds. este apoyo?
Monseñor
Fellay: Lo
recibimos y también lo damos. Este apoyo mutuo de las
obras tradicionales es muy reconfortante. En una situación
prácticamente de persecución como en la que estamos, esta
armonía entre nosotros es vital.
La
Porte Latine: 5.
Estos cuarenta años también estuvieron sembrados con las
dificultades que todos conocemos. Algunos sacerdotes —a
veces figuras importantes—, ciertos religiosos o fieles
dejaron de apoyar la Fraternidad por cansancio o intranquilidad
interior. ¿Qué hay que pensar sobre estas separaciones?
Monseñor
Fellay: Una
de las mejores imágenes para ilustrar su pregunta sería
la de una guerra, o de un asalto, en los que hombres caen
muertos a la derecha e izquierda de uno, mientras se debe
seguir luchando sí o sí. En la guerra hay un aspecto extremadamente
duro: nuestra época no tiene misericordia para con los
que caen. El sufrimiento es grande, tanto para los que
nos dejan como para nosotros, que los vemos alejarse sin
poder detenerlos.
La
Porte Latine: 6.
En ese contexto, ¿se da el caso de sacerdotes y comunidades
religiosas que se comunican con Uds., al comprender el
papel de la Fraternidad por la Iglesia?
Monseñor
Fellay:
Sí, también tenemos este consuelo. No pasa un mes sin
que, en alguna parte, golpee a nuestra puerta algún seminarista,
sacerdote o religiosa. A veces se trata de un simple contacto;
otras veces es un paso decisivo hacia nosotros. Ocurre
también que obispos y congregaciones enteras nos manifiestan
su simpatía —y más también—, pero es menos común.
La
Porte Latine: 7.
Puesto que Ud. viaja por todos los continentes, debe escuchar
hablar de la Fraternidad y de Monseñor Lefebvre de distintas
maneras. ¿El fundador y su obra son aún objeto de cierta
desconfianza, o las cosas cambiaron desde 1970?
Monseñor
Fellay: Salvo
algunas excepciones la situación no cambió mucho. Llama
la atención comprobar que en el mundo entero, se recibe
a la Fraternidad más o menos de la misma manera, es decir
que la gran mayoría de los obispos la condena, mientras
que la aprecia un pequeño rebaño de almas que quieren
seguir siendo fieles. Creo que es una clara ilustración,
tanto de la extensión de la crisis como de su profunda
unidad esencial.
La
Porte Latine: 8.
¿Percibe también cambios en Roma? ¿Tuvo algún efecto la
acción de la obra de Monseñor Lefebvre sobre la alta jerarquía
de la Iglesia?
Monseñor
Fellay: En
Roma se puede percibir cierto cambio respecto a nosotros,
aunque todavía no tiene mucho alcance. Me parece que algunos
aprecian nuestro trabajo, mientras que otros lo odian.
Las reacciones para con nosotros son muy variadas. Se
ve claramente que existen dos campos, el uno favorable
y el otro hostil, lo que hace que las relaciones sean
muy difíciles, porque uno se pregunta siempre quién será
el que tendrá la última palabra. Sin embargo, hay que
decir que los que quieren ser fieles al Papa nos consideran
con respeto y esperan mucho de nosotros por la Iglesia.
Pero, para ver efectos concretos, ¡todavía habrá que esperar!
La
Porte Latine: 9.
Cuarenta años es un tiempo muy corto, y a la vez, suficientemente
largo para que gran cantidad de fieles ya no recuerde
el Vaticano II. En la medida que nos alejamos del Concilio,
¿no existe para nosotros el riesgo de vivir en cierto
confort, entre sacerdotes o fieles acostumbrados a nuestra
situación?
Monseñor
Fellay: No
hay duda de que existe el peligro de terminar acomodándose
a cierta autonomía práctica. Gran parte de esta actitud
debe atribuirse a la situación en la que nos encontramos:
la de una Tradición rechazada. Por eso intentamos ampliar
la visión y la preocupación de los fieles hablándoles
de la Iglesia y de Roma. Es muy importante conservar el
espíritu romano. Nuestro amor a Roma no debe ser simbólico
sino concreto. También esta situación es una prueba para
nuestra fe en la Iglesia.
La
Porte Latine: 10.
Hace un año se iniciaron las discusiones doctrinales entre
los expertos de la Santa Sede y de la Fraternidad. Sabemos
que esta instancia se desenvuelve con una gran discreción
y muchos fieles rezan por un final exitoso. Sin hablar
de los temas de fondo, ¿debemos esperar para dentro de
poco un inevitable fracaso, o al contrario, una incontestable
restauración?
Monseñor
Fellay: Dado
el estado actual de las cosas, pienso que no se llegará
a una brusca ruptura o una solución repentina. Se topan
dos mentalidades, pero no se puede negar que existe una
voluntad de entrar en discusiones a nivel teológico. Por
eso, aunque el desarrollo pueda ser largo, los frutos
podrían valer la pena.
La
Porte Latine: 11.
Con motivo de estas discusiones, ¿hay que esperar una
condenación firme del Concilio de parte de Roma o deberemos
finalmente aceptarlo sin decir nada? ¿Cómo se puede imaginar
una salida para tamaña crisis magisterial?
Monseñor
Fellay: Me
parece que si un día llega la condenación del Concilio,
no será mañana. Lo que se perfila con bastante claridad
es una voluntad de corregir la situación actual. Nuestras
apreciaciones sobre el estado presente de la Iglesia,
particularmente grave, coinciden en varios puntos, tanto
respecto a la doctrina como a la moral y a la disciplina.
Sin embargo la tendencia dominante en Roma tiende aún
a disculpar al Concilio: no se quiere tocar el Concilio,
se buscan otras causas, ¡pero sobre todo no el Concilio!
Considerando la psicología reinante, parece que sería
más fácil dejarlo de costado y recordar sin más la enseñanza
perenne de la Iglesia, de modo que la condenación directa
sobrevenga más tarde. Creo que en el contexto actual no
se comprendería una condenación del Concilio.
La
Porte Latine: 12.
En una obra publicada hace poco, “Vaticano II: un debate
pendiente”, un teólogo romano, Mons. Gherardini, presenta
un balance bastante alarmante de la Iglesia. Sugiere que
una lectura del Concilio en continuidad con la Tradición
no es para nada evidente y lanza un llamado solemne al
Papa para que se haga un gran trabajo de clarificación
magisterial. ¿Cómo acoger este escrito?
Monseñor
Fellay: No
hay que tomarlo como un escrito que viniera de nosotros
o que nos estuviese destinado. No. Se dirige a los católicos
de la vereda de enfrente y a la jerarquía actual. Mirándolo
en esta perspectiva, esta obra tiene mucha importancia
porque plantea un cuestionamiento del Concilio, tal como
ha sido puesto en práctica. Se toca allí un tema prohibido.
Cuando lo hacemos nosotros, provocamos una reacción defensiva
en nuestros interlocutores que impide cualquier tipo de
discusión. Pero cuando el tiro sale en el campo del otro,
se ponen muchas cosas sobre el tapete. Por eso pienso
que este libro es objetivamente importante y que podría
ser la chispa que provoque un gran incendio.
La
Porte Latine: 13.
¿Tiene usted algún mensaje especial que quiera dirigir
a los sacerdotes y fieles de la Fraternidad en Francia?
Monseñor
Fellay: Con
ocasión de nuestros cuarenta años, ¡la fidelidad! La fidelidad
es la garantía del futuro. La fidelidad en las pequeñas
cosas garantiza la fidelidad en las grandes. Y sobre todo
no desanimarse si la lucha aún debe continuar por mucho
tiempo, lo que es muy probable; al contrario, darse ánimos
para avanzar en la obra de restauración de la Iglesia.
+ Bernard Fellay
Menzingen, 7 de octubre de 2010,
fiesta de Nuestra Señora de Santísimo Rosario.
Nota: La versión original de esta
entrevista está en el sigiente enlace:
http://www.laportelatine.org/archives/entret/2010/Fellay_40ans_FSSPX/Fellay101007.php