¿Cómo Santificar el Domingo en Casa?

Marzo 21, 2020
Origen: Distrito América del Sur

¿Cómo Santificar el Domingo en Casa?

Estimados Fieles, muchos nos han preguntado cómo santificar el Domingo, ahora que no pueden asistir a la Misa. Para eso van estas Líneas. Comenzaremos recordando unas nociones del Catecismo, para que se entienda el alcance de la obligación de asistir a Misa, para dar después algunos consejos prácticos.

Principios generales:

Es un efecto de su grandísima bondad que Dios nos pida para consagrarle sólo un día a la semana, pues Él podría reclamarnos los siete. Nuestro cuerpo, nuestra alma, toda nuestra vida le pertenece ya que Él es el Creador y que sin Él no existiríamos.

Cuando Dios dio sus mandamientos a Moisés en el Monte Sinaí, les prescribió que le consagraran el día del Sabbat que era el Sábado. Pero, cuando la religión cristiana tomó el lugar de la religión judía, los Apóstoles escogieron como día del Señor, el Domingo: era en recuerdo de la Resurrección de nuestro Salvador Jesús. Es entonces el Domingo que todo cristiano debe consagrar a Dios.

¿Y cómo obedecer a este gran precepto?

La Iglesia ha determinado el modo de cumplirlo:

Para permitir al alma que se eleve a Dios, y que el cuerpo recupere sus fuerzas, el tercer mandamiento prohíbe hacer algunos trabajos: son aquellos que el cuerpo toma más parte que el espíritu, por ejemplo, lavar la ropa, construir, cosechar ... es lo que llamamos obras serviles. Cuando trabajamos mucho, nuestra alma tiene dificultad para pensar en Dios; nuestro cuerpo como los motores, se desgasta: necesita descanso. El descanso permite al alma elevarse más fácilmente hacia Dios y así tener tiempo para hablar con Él y escucharlo.

Pero sobre todo, estamos obligados a asistir a Misa. Es el deber esencial, el acto principal de la religión cristiana. De hecho, en la Misa, es nuestro Señor Jesucristo que se ofrece a Dios su Padre por los pecados de los hombres. En el altar, es Jesús todo entero que está allí, con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad.

Tan pronto como llegamos a la edad de razón, estamos obligados a asistir, bajo pena de pecado mortal, a la Misa cada domingo, a menos que tengamos un impedimento legítimo: una enfermedad, un servicio indispensable para hacer (como cuidar de un enfermo), una distancia muy grande a recorrer.

 Esta cuarentena que tenemos, por ejemplo, ya dispensa automáticamente de la Obligación de Asistir a Misa, por lo tanto, no cometeremos NINGÚN PECADO, por no asistir. Pero queda todavía la Obligación de cumplir con el Mandamiento de Santificar las Fiestas.

Catecismo Práctico

  1. ¿Cómo hacer para Cumplir el mandamiento de Santificar las Fiestas, cuando no podemos ir a Misa el Domingo?

Cuando estamos impedidos de ir a Misa el Domingo debemos Invertir un tiempo semejante al que uno invierte viniendo a la Misa (30 o 40 minutos), en alguna actividad consagrada a Dios. El Domingo tiene que ser un día un poco más consagrado a Dios que los demás días de la Semana.

  1. ¿Cuál tiene que ser esa actividad especial consagrada a Dios?

La Iglesia no lo determina qué actividad hacer, por lo que queda a elección personal.

  1. ¿Puede dar algunos ejemplos de cómo santificar el Domingo cuando uno está impedido de asistir a Misa?

-Rezar el Rosario en Familia y hacer una Comunión espiritual

-Leer los textos de la Misa meditándolos un poco, y hacer una Comunión espiritual.

-Lectura Espiritual (Vidas de Santos, Evangelios, Sermones escogidos, Algún libro espiritual)

-Estudio del Catecismo (repasarlo que a veces lo tenemos muy oxidado)

-Asistir a la Transmisión de la Misa o escuchar la grabación del sermón del día. 

  1. ¿Hay algún horario especial en que realizar esa actividad?

Así cómo se puede elegir libremente que actividad consagrarle a Dios, asimismo es libre de elegir qué momento consagrarle a Dios, sin embargo, es aconsejable aprovechar el horario en el que habitualmente asisten a Misa.

  1. ¿Qué es una comunión espiritual o de Deseo?

Consiste en desear con fe y con amor recibir a Nuestro Señor en el Sacramento de la Eucaristía. Si se tiene la desgracia de estar en pecado mortal, se debe implorar siempre primero la misericordia divina, por medio de un acto de Contrición

  1. ¿Cómo se hace una comunión espiritual?

La comunión espiritual puede hacerse en Tres Pasos:

-Prepararse como para Comulgar, con arrepentimiento de mis pecados y pidiendo la gracia de hacer una buena comunión
-Hacer de cuenta que he recibido a Nuestro Señor en la Eucaristía
-Pedir a Nuestro Señor que nos dé las mismas gracias que nos daría si hubiéramos comulgado sacramentalmente

  1. ¿Puede dar ejemplos de comuniones espirituales?

a. FÓRMULAS DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, venid al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén

b. FÓRMULA MÁS BREVE DE SAN ALFONSO

Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento; os amo y os deseo recibir; venid a mi corazón. Os abrazo y os pido que no os apartéis de mí. Amén.

c. FÓRMULA DEL CARDENAL MERRY DEL VAL

A vuestros pies me postro, ¡oh Jesús mío!, y os ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito, que se hunde en la nada, ante vuestra santa presencia. Os adoro en el Sacramento de vuestro amor, la inefable Eucaristía, y deseo recibiros en la pobre morada que os ofrece mi alma. Esperando la dicha de la Comunión Sacramental, quiero poseeros en espíritu. Venid a mí, puesto que yo vengo a Vos, ¡Oh mi Jesús!, y que vuestro amor inflame todo mi ser en la vida y en la muerte. Creo en Vos y espero en Vos. Amén.