¿Cisma de jure o cisma de facto en Alemania?

Marzo 03, 2020
Origen: Distrito América del Sur

El "camino sinodal" que se está llevando a cabo actualmente en Alemania, donde se pretende modificar la moral católica respecto a la homosexualidad, el celibato sacerdotal y los ministerios confiados a las mujeres, obliga a los observadores a plantearse la cuestión de un cisma de jure, aunque el cisma (de facto) ya existe.

Los obispos alemanes padecen de autocefalía

En el periódico italiano Il Giornale del 28 de enero de 2020, bajo el título La Iglesia está en peligro: un cisma amenaza a Europa, Francesco Boezi escribe: "La palabra 'cisma' sigue siendo impronunciable para la Iglesia Católica. Sin embargo, desde hace algún tiempo, hemos escrito y hablado constantemente sobre el 'cisma'. Mientras que este pontificado se acerca a una de sus fases más complejas, es decir, la revolución de las estructuras curiales con motivo de la publicación de la nueva Constitución Apostólica, a través de la cual Jorge Mario Bergoglio pretende revolucionar el orden romano, los obispos alemanes han convocado un 'concilio interno' [i.e. 'camino sinodal'. Nota del Editor] que durará dos años. La consigna es única: reforma. Los efectos potenciales, sin embargo, son múltiples. Los prelados germánicos han decidido emprender un camino que puede dar lugar a 'decisiones vinculantes'". Aunque estas últimas fueron uno de los requisitos iniciales del Comité Central de Católicos Alemanes, es preciso reconocer que los Estatutos del camino sinodal no van tan lejos en este punto, probablemente a causa de la intervención romana. No obstante, los obispos estarán moralmente obligados a implementar las resoluciones que hayan aceptado.

Francesco Boezi muestra la gravedad de la situación señalando el primer tema de estudio, en orden cronológico, del camino sinodal: la doctrina católica sobre la homosexualidad. Esta última es presentada por los reformadores alemanes como "una forma normal de predisposición sexual". Por lo tanto, "en una inspección más cercana, toda la moral sexual corre el riesgo de ser sometida a un cambio global". Cabe recordar los otros temas que podrían convertirse en "decisiones vinculantes": "Alemania parece ser un terreno fértil para la abolición del celibato sacerdotal, la institución de un diaconado femenino y la secularización de la administración parroquial".

En consecuencia, surge una pregunta: ¿cuál será la actitud del Papa frente a un desafío tan radical? El periodista italiano plantea una posibilidad: "Jorge Mario Bergoglio podría tener que hacer frente, en menos de dos años, a un caso único en la historia eclesiástica reciente: una Iglesia local que se declara autocéfala o casi autocéfala, y que informa al Vaticano su deliberación a favor de 'decisiones vinculantes'". Si es cierto, como afirman algunos "tradicionalistas", según F. Boezi, que existe una complicidad entre el papa Francisco y el cardenal Reinhard Marx, presidente de la conferencia episcopal de Alemania, "el pontífice argentino se encontraría en una situación bastante complicada: decir no al cardenal Marx rompería el frente progresista; decir sí al cardenal Marx y, por lo tanto, a las 'decisiones vinculantes', constituiría un precedente sumamente importante. En este último caso, otras conferencias episcopales podrían sentirse facultadas para organizar su propio 'concilio interno'. Y eso crearía un problema: el retorno de las Iglesias nacionales, con todo lo que esas 'decisiones vinculantes' implicarían en términos de confusión doctrinal".

Ante un posible cisma progresista, el vaticanista refiere un hecho importante, en su opinión: el 24 de enero, el cardenal Gualtiero Bassetti declaró a los periodistas de su diócesis de Perugia: "Si a alguno no le gusta este Papa, que lo diga, porque es libre de elegir otros caminos. La crítica es buena, pero no lo es la voluntad de destruir". Y añadió: "Hay muchas personas que hablan sobre el Papa, y a una de ellas le dije: Hazte evangélico, si la Iglesia Católica no te conviene, si este barco es demasiado estrecho. Nuestros hermanos protestantes no tienen papas ni obispos, cada uno toma sus propias decisiones".

Francesco Boezi comenta sobre las declaraciones anteriores: "Con esta reflexión, Bassetti ciertamente no se refiere a los alemanes, seguidores del Papa, sino precisamente a los llamados 'anti-bergoglianos'. Las palabras del cardenal italiano tienen un peso importante, aunque solo sea para indicar que, en las altas esferas católicas, hay quienes están dispuestos a reducir las filas con tal de recuperar una unidad de visión que parece haberse perdido".

Por esta razón, es posible hacer una declaración: "una cosa es un cisma de jure, reconocido por las instituciones; y otra, un cisma de facto, que no necesita ser bautizado con todas las unciones oficiales, pues ya está avanzando solo. Monseñor Luigi Negri [exarzobispo de Ferrara], en una entrevista con La Verità [13 de enero], dio la voz de alarma al hablar de la presencia de situaciones cismáticas en la Iglesia universal".

¿Hacia una huelga del impuesto eclesiástico?

Francesco Boezi continúa destacando una oposición emergente al "camino sinodal": "Son tres los cardenales alemanes que han expresado su desconcierto: Gerhard Ludwig Müller, exprefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Walter Brandmüller, historiador y amigo de Benedicto XVI, y el cardenal Rainer Maria Woelki, quien votó en contra de la creación de un 'concilio interno'. Además de los habituales círculos tradicionalistas, que organizaron una verdadera manifestación de protesta en una plaza bávara, con la presencia del exnuncio apostólico Carlo Maria Viganò".

Con respecto al cardenal Woelki, arzobispo de Colonia, cabe señalar que, después de la primera reunión del "camino sinodal", celebrada en Frankfurt el 30 de enero, inmediatamente declaró ante el micrófono de Ingo Brüggenjürgen en DomRadio.de: "Ciertamente, todos mis miedos se han confirmado. Claramente dije que me sentía muy preocupado por el establecimiento de un cuasi-parlamento de la Iglesia protestante, debido a la forma en que este evento fue pensado y organizado. Para mí, eso es exactamente lo que está sucediendo. Los requisitos eclesiológicos esenciales que se relacionan con la naturaleza de la Iglesia Católica están siendo, en mi opinión, ignorados en casi todos los discursos. Ese es el panorama que se formó muy claramente cuando los obispos y los laicos entraron todos juntos, expresando con esto que todos son iguales. Sin embargo, esto no es en absoluto lo que la Iglesia Católica piensa o hace".

El alto prelado incluso señaló graves irregularidades: "no todos los participantes tienen derecho a expresarse. No se tomaron debidamente en cuenta todas las solicitudes de intervención que se presentaron por escrito y por adelantado". Asimismo, recordó su posición y la de los opositores de este camino sinodal: "No pertenecemos a aquellos que quieren organizar o reinventar la Iglesia dos mil años después: por el contrario, somos parte de una larga tradición. La fe, como se ha definido en los Concilios y también por sus orígenes apostólicos, no puede ser demolida o reinventada de ninguna manera".

Francesco Boezi también hace referencia a la manifestación organizada el 18 de enero, en Múnich, por la asociación Acies ordinata, en la cual participó el arzobispo Carlo Maria Viganò, quien denunció en 2018 el silencio de Roma respecto a la conducta indebida del cardenal Theodore McCarrick. La periodista francesa Jeanne Smits, que se encontraba en Múnich, escribió al respecto: "Organizados como un ejército en batalla, un centenar de católicos, venidos de cerca y de lejos: Alemania, Austria, Italia, Francia... pero también de Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, suplicaron a la Virgen María, que es "fuerte como un ejército en batalla", rogar a su divino Hijo para que venga en ayuda de su Iglesia, abierta a los vientos del error y atacada de una manera sin precedentes desde el interior".

Correspondance Européenne, en su edición del 31 de enero, informó que, en este contexto, el profesor universitario Roberto de Mattei "llamó a los católicos alemanes a negarse a pagar la Kirchensteuer, es decir, el impuesto eclesiástico, exigido de forma obligatoria a los alemanes, bajo pena de excomunión". En su artículo para Il Giornale, Francesco Boezi insiste en este llamado a una huelga del impuesto: "El profesor Roberto de Mattei, presidente de la Fundación Lépante, es el primero en afirmar la legitimidad de una huelga del impuesto: "El criterio de pertenencia a la Iglesia Católica, declaró en Baviera, se basa en la fe que cada católico recibe en el bautismo y no puede reducirse al pago de un impuesto. Solo una institución profundamente secularizada puede establecer una ecuación entre pertenecer a la Iglesia y el pago de una parte de sus ingresos. La Iglesia alemana, económicamente rica pero espiritualmente cada vez más pobre, se muestra ante los cristianos como una estructura corporativa y burocrática sujeta a la opinión pública y a las autoridades civiles". 

"La Iglesia ya está experimentando un cisma, y el Papa habla como si fuera la ONU"

En una entrevista con Il Giornale, el 27 de enero, Aldo Maria Valli presentó su último libro L’ultima battaglia (La última batalla). Se trata de una novela en la que el vaticanista romano imagina cómo se transformaría la Iglesia si las reformas actuales fueran llevadas hasta sus últimas conclusiones teóricas y prácticas. 

A la pregunta "¿es una alegoría del período por el que atraviesa la Iglesia?", el periodista italiano respondió: "Esta novela se sitúa en un futuro indefinido donde ciertas tendencias de la Iglesia actual son llevadas al extremo. Sacerdotes que pueden casarse incluso entre hombres, el mensaje de la fe reducido a un vago consuelo sentimental, un abandono total al pensamiento del mundo, la prohibición de rezar y bendecir en público, la plaza de San Pedro rebautizada como Plaza del Diálogo. Y ante esta deriva, hay algunos que deciden oponer resistencia. Es la historia de una Iglesia vendida deliberadamente al mundo. Detrás de esto está el complot de aquellos que quieren neutralizar a la Iglesia Católica. Pero no todos están dispuestos a rendirse. Un 'pequeño rebaño' se organiza y se lanza al contraataque. La empresa parece imposible, pero el buen Dios no dejará de brindar su ayuda providencial".

Más adelante en la entrevista, Aldo Maria Valli declara: "En general, tenemos un Papa que habla como si fuera el Secretario General de las Naciones Unidas o el jefe de una organización globalista. Suele ser muy difícil encontrar contenido católico en sus predicaciones. Pero me parece que el peor aspecto de este pontificado no está vinculado a un tema específico, sino a la constante ambigüedad, como podemos ver claramente en la exhortación apostólica Amoris lætitia del 2016. Francisco dice que, para él, es más importante 'iniciar procesos que ocupar espacios'. ¿Pero qué significa esto? El sucesor de Pedro debe confirmar a los hermanos en la fe, no debe 'iniciar procesos', lo que sea que eso signifique".

Con respecto a un posible cisma en Alemania, el vaticanista respondió: "Ya existe un cisma. Por un lado, tenemos una Iglesia plagada de herejías modernistas, por el otro, están los católicos que no quieren rendirse al mundo. La Iglesia alemana es económicamente muy fuerte y capaz de influir en otras regiones del mundo, como ya hemos visto en el caso del Sínodo para la Amazonía. En muchos aspectos, como el celibato sacerdotal y el sacerdocio femenino, un cardenal como Marx, presidente de los obispos alemanes, tiene posiciones que no se diferencian en nada de las de los luteranos. ¿Qué es esto, sino un cisma de facto?"

¿Convertir a la ONU o ser convertidos por ella?

En la Nuova Bussola Quotidiana del 10 de febrero, Riccardo Cascioli también retoma la idea de un Vaticano alineado servilmente con el discurso de las Naciones Unidas, y responsabiliza, entre otros, a Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, prelado argentino, canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, "un verdadero activista político, globalista y socialista", según el periodista italiano, quien hace una descripción severa del obispo:

"Transformó la Academia Pontificia que dirige: de organizaciones académicas respetables destinadas a discutir y profundizar las cuestiones científicas y sociales actuales, a fin de proporcionar conocimiento útil a los soberanos pontífices, se han convertido en el brazo armado (científicamente) de un impulso globalista y ecológico que ciertamente tiene su origen en Santa Marta [residencia del papa Francisco], pero que, a su vez, conduce a Santa Marta. Y el hecho de que Monseñor Sorondo se ha convertido en un pilar fundamental del Nuevo Orden del Vaticano se demuestra por su presencia actual, incluso cuando ya ha sobrepasado la edad de jubilación (75 años) y la prolongación que, en ciertos casos, es otorgada por el Papa (dos años adicionales).

"Es así que, en el Vaticano, los personajes que representan el pensamiento antihumano y anticristiano que guía a las agencias de la ONU, ahora están en casa. Los ambientalistas catastróficos, como John Schellnhuber, y los economistas neomalthusianos, como Jeffrey Sachs, dictan hoy la línea a seguir, e incluso fue necesario asistir a la 'ilustre' lección de Paul Ehrlich, el biólogo ambiental conocido especialmente por The Population Bomb [la bomba demográfica], el libro publicado en 1968 que influyó profundamente en las políticas antinatalistas de las siguientes décadas en los países pobres.

"Sorondo es el Gran Maestro de esta pandilla, convencido (o al menos eso dice) de que condujo a la ONU hacia las posturas de la Iglesia, cuando lo contrario es más que evidente. Se siente tan poderoso y protegido que puede hacer declaraciones difamatorias libremente: ha dicho en repetidas ocasiones que cualquiera que dude de la teoría del calentamiento global antropogénico está al servicio de las compañías petroleras; o sentirse con la libertad de expresar locuras que ridiculizan a toda la Iglesia Católica y ofenden a las víctimas de la persecución (recordemos que recientemente declaró que China es el país que mejor implementa la doctrina social católica)". (!¡)

En este punto, Riccardo Cascioli cita un hecho reciente que ilustra la alineación del Vaticano con el pensamiento dominante. Se trata de la "conferencia organizada por Monseñor Sorondo, sobre el tema Nuevas Formas de Solidaridad - Hacia la Inclusión Fraternal, la Integración y la Innovación. Esta última tuvo lugar el 5 de febrero, y entre los principales oradores se encontraba, una vez más, Jeffrey Sachs, quien en su discurso despotricó largamente contra el presidente estadounidense Donald Trump, a quien describió como un peligro mortal para el mundo, y peor aún si llegara a ganar las elecciones el próximo noviembre. - Sin mencionar la conveniencia para los congresos organizados en el Vaticano de convertirse en plataformas electorales, lo que resulta sorprendente es ver a Monseñor Sorondo, junto a Sachs, riendo, divertido por los insultos del orador, e incluso aplaudiendo durante un pasaje particularmente ofensivo, como se puede ver en un video publicado en YouTube.

"Obviamente podemos tener diferentes opiniones sobre el gobierno de Trump, pero el hecho de que la Santa Sede esté involucrada en una batalla política de este tipo es absolutamente inadmisible: más aún porque está tomando partido con un teórico del control de la natalidad (y pro-aborto) en contra del primer presidente estadounidense que ha participado en una Marcha por la Vida y que se ha mostrado como un defensor del derecho a la vida".

De hecho o de derecho, el cisma no parece afectar solo a Alemania; el Rin y el Tíber han estado mezclando sus aguas desde hace más de 50 años. La ruptura con la Tradición bimilenaria va acompañada de un acercamiento con el mundo, tal y como lo deseaba el aggiornamento conciliar, pero hoy este acercamiento se está estrechando tanto que se ha convertido en una alineación con las posiciones de los organismos seculares anticristianos. Un retorno a la Tradición no es un retroceso, es una cuestión vital para la Iglesia: instaurare in Christo o ser instaurados como una ONG por la ONU, en otras palabras, ser transformados en OMG, es decir, en organismos genéticamente modificados.